viernes, 14 de julio de 2017

ANHELÁNDOTE

Tus dulces labios, los que me hacen arder y quemar,
poco a poco me van dejando un rastro de llamas
en mi piel blanca y tersa, y me encanta, y anhelo…
¡Oh, y cuánto anhelo tus arrumacos en toda yo!

Y dejas rastros en mí, en mi ser, en toda yo,
pero solo te fundes en mí, lento… suave…
pero quiero mucho más, tengo sed de todo tú,
pero tú sólo gimes mientras disfrutas de mí.

Y el amanecer se presenta, siendo testigo
de nuestro pecaminoso acto, y nos ilumina;
me llevaste hasta la cima del cielo, pero,
mientras más alto es, más va a doler la caída.

Autor: Lucero Barea

Aquí les traigo un poco de mi poesía, espero que haya sido de su agrado. ¡No olviden comentar qué les pareció! 




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