lunes, 17 de julio de 2017

Contraste de poderíos y su relación con los siervos en la Historia del rey transparente de Rosa Montero.

   Lucero Aracely Barea Ramírez Ramírez
                             lucero.barea@gmail.com

Resumen
El presente Artículo de investigación analiza la relación que tiene la nobleza y los siervos, las ideas de cada uno, su visión del mundo y un contraste entre poderíos de la misma nobleza de la novela Historia del rey transparente (2005), de la escritora española Rosa Montero, en la cual, desde nuestra perspectiva, los siervos progresan poco a poco, la nobleza ya no tiene el mismo poder, se va deteriorando la autoridad que tiene sobre los plebeyos. El resultado de estos comportamientos, se presentan por el poder que tiene los nobles sobre la sociedad y cómo esto afecta su desarrollo.

Palabras clave: nobleza, plebeyos, contraste, poder, rey transparente, Rosa Montero.

Introducción
Se puede afirmar que la capacidad de razonamiento es una cuestión de la que sólo pueden gozar los hombres. Sin embargo, en la Edad Media que presenta el libro Historia del rey transparente (2005), de la escritora y periodista, Rosa Montero, parecía algo que poco a poco se manifestaba, ya que, la sociedad de esa época, era dócil ante la nobleza, por lo cual, la mayoría dejó de lado el razonamiento, dejando a abundantes personas sin criterio, por lo cual, vamos a profundizar más sobre éste tema.

Aristocracia contra toda norma
     La nobleza es un grupo considerado importante dentro de una sociedad en particular, éstas personas son elegidas normalmente por herencia, por lo cual, atreves de los años, se han visto nobles buenos, malos e intermedios. En el libro Historia del rey transparente (2005), se puede apreciar una gran distinción entre la nobleza y los plebeyos, ya que se menciona que los de la aristocracia se creen mejor que los demás, que su autoridad de noble es emanada por Dios, no les importa las reglas y pueden pasar por encima de ellas, que a ellos no se les aplica el bien o el mal y no pueden ser juzgados, el rey y los de la nobleza pueden hacer justicia de sangre[1].
     Para el señor, todos los siervos eran sinónimo de animales domésticos, no tenían un gran valor para el noble. Los plebeyos le daban un gran ingreso a su economía, ya que, ellos le tenían que pagar un diezmo hasta por la mínima cosa: pagaban por moler su grano, la boda (ajena o no), los guerreros que morían en la batalla, para la guerra y hasta por morir.
     Los reyes mandaban a todas las personas del sexo masculino a la guerra, sin importar la edad o la salud de éste, todos era reclutados para un mismo fin: luchar por su vida en un campo de batalla y defender a su rey, aunque éste último sea más por causa de honor que de corazón. Al rey, no le importaba dejar familias sin donde vivir, dejar huérfanos y mujeres a su suerte, todo por no dejar ganar al bando enemigo, destruir para dejar un vacío sin importancia.

Plebeyos como el agua
     El principal objetivo de la mayoría de los plebeyos es el complacer y deslumbrar a los nobles, tenerlos contentos y satisfechos, el tenerlos felices es un beneficio para ellos, ya que al tenerlos molestos solo pueden obtener desgracias; enfrentarlos y decirles algo en lo que no están de acuerdo, solo ocasiona desdicha entre los siervos. Los plebeyos tienen sus propias leyes, en las cuales dejan claro su conocimiento de la bondad y maldad de los hombres, ya que algunos piensan que las leyes de los nobles son a beneficio propio sin importar si afectan a otros o no, son firmes e irremediables. Los siervos necesitan tener una cierta capacidad de conocimiento, el no desperdiciar el talento que tienen de razonar, darle provecho a ello y no despilfarrarlo, esto es lo que quiere dar a decir el siguiente texto del libro Historia del rey transparente (2005):
Sí, es verdad. Hacemos leyes que luego algunos incumplen. Pero gracias a esas leyes podemos aspirar a ser mejores. Los plebeyos sabemos que los hombres pueden ser buenos y malos. Todos los hombres. […] Somos como el agua: necesitamos canalizarnos, para poder regar fructíferamente[2] los campos y no derramarnos inútilmente. […] Habláis de las leyes de los plebeyos…, pero las leyes de los nobles dictan despóticamente[3] sólo son un resultado de sus caprichos. Y sus veredictos son intocables e inapelables                               (Montero, 2005: 168).


Conforme va fluyendo el texto, sale a relucir un desliz de parte de los plebeyos: violaron la ley suntuaria del Reino, ya que se señala que parecía que la ciudad de Beauville competía con el modo de vida de los nobles, no importa su insignificancia a comparación de la extravagancia de los nobles, la imitación era notable, por lo cual, la ley fue violada, ya que esta sirve para distinguir la diferencia entre estos dos mundos, como lo reafirma el siguiente texto:
Sin duda conocéis perfectamente las leyes suntuarias del Reino, ¿no es así? Pues bien, yo diría que en esta ciudad no las cumplís… […] Así no hay manera de distinguir al rico del pobre, al criado del amo… Me temo que me veo obligada a exigiros que toméis medidas y que hagáis cumplir las leyes como es debido (Montero, 2005: 170).


Contraste de poderes
    En la historia se puede comparar dos poderíos: el dominio de la duquesa Dhuoda, conocida como la Dama Blanca y posteriormente, Dama de Negro, y el dominio de la Reina de Inglaterra, Leonor, antigua Reina de Francia. La diferencia entre cada supremacía, respectivamente, es que una es cruel y no le importan los plebeyos que están a su cargo, es de mente conservadora y no es flexible, mientras que la otra, aunque no sea precisamente un ángel, tiene compasión por los suyos, es más libre y tolerante.
     Para empezar, hablaremos sobre Dhuoda y la mentalidad que tiene sobre la nobleza y los plebeyos. La Dama Blanca, como muchos otros nobles, cree que toda la autoridad y privilegios que tiene es gracias a Dios, que la eligió para nacer en cuna de oro, está acostumbrada a que todo lo que ella dicte, se ejecute. La duquesa, cree fielmente, que los plebeyos no tienen derechos, que ellos solo están en la tierra para ejecutar sus deseos:
¡Ah! Eso sí que no es un avance. Esos plebeyos que se creen con derechos… No son más que campesinos encerrados entre murallas (Montero, 2005: 131)


Para Dhuoda, el ceder poder a los siervos solo debilita a la nobleza y esto hace que ya no haya un equilibrio y un orden. La Dama Blanca desprecia a sus siervos, y eso queda reflejado en el libro, ya que, no le importa que los plebeyos estén sin casa y comida, que sea una temporada de frío, que los hijos de los siervos estén muriendo de hambre, para ella, ellos deben trabajar y esforzarse más para que tengan lo suficiente para sobrevivir, y desde su punto de vista, ellos son inútiles y perezosos, son animales a los que se les debe de dar un escarmiento para que sepan respetar y hacer lo que ella les ordena. Los plebeyos prefieren la muerte, para ellos, la vida ya es un infierno, y que vivir en las condiciones en la que lo hacen, es peor que la misma muerte, y ella cree que tiene el derecho para poder mandar a matar a alguien, que tiene el privilegio de quitarle la vida a una persona, Fray Angélico, primo de Dhuoda, menciona que los siervos no pueden contra ella, porque ella es la fuerza y la que manda:
F: ― No juegues con las ideas heréticas[4], prima mía, pecas de ligereza. Porque sé bien que sólo es un juego para ti. Tú nunca te aliarías con los cátaros[5].
D: ― ¿Ah, no? ¿Y por qué no?
F: ― Porque tú siempre estás con el poder. Tú eres el poder. Y ellos van a perder.      (Montero, 2005: 132)


La Dama de Negro, define a dos tipos de plebeyos: Morad y Brodel, al primero lo determina como un “siervo inteligente”, ya que conoce mejor su lugar y sabe cuáles son las reglas de mundo, al segundo lo llama “siervo no inteligente” por tener ideas raras y diferentes a las de ella, por ser sensato y un poco descarado. Uno se apega a lo tradicional y el otro, razona de manera diferente a lo habitual, siendo algo contradictorio a la nobleza.
     Ahora, se hablará sobre el dominio de Leonor, la cual es una soberana poco habitual, ya que sabe manipular y conspira entre las sombras sin que nadie lo note, es dulce y un poco más actual en su mentalidad, es partidaria del Fino Amor[6], dejando atrás al Amor Cortés[7], por lo cual, al pertenecer al Fino Amor, ella es partidaria de la música, del arte, de la escritura y de la literatura, siendo esto beneficioso para el pueblo. El gobierno de la Reina de Inglaterra, prefiere negociar antes que utilizar la espada, que los hombres sean libres a que sean siervos por toda su vida, tiene mucha más tolerancia hacia ellos y deja a un lado la hoguera y la justicia de sangre[8]. Con la Reina Leonor, los plebeyos comienzan a estar orgullosos de ser quienes son.
     Pero, aunque el reinado de Leonor parezca ideal, también tiene fallas como todo, nada puede ser totalmente perfecto, ya que, el hijo favorito de la Reina de Inglaterra, Ricardo, duque de Aquitania, alias “corazón de león” por su valentía y tenacidad, tiene un gran defecto, una actitud aberrante para la época de la Edad Media, desmintiendo el hecho que tenían los nobles sobre ellos mismos: que son perfectos y están por encima de todo bien y mal. Ricardo comete el peor pecado: atracción por su mismo sexo, como se señala en el siguiente texto:    
Señor, me acuso de tener deseos contra natura. Perdonadme, Mi Señor. Sé que soy tentado por el Maligno[9] y sé que soy débil. Mi carne es pecadora; mi voluntad, miserable y perezosa. Oh, Dios Mío, ayudadme a no caer en la tentación. Prometo enmendarme y alejar de mí los pensamientos impuros, mi aberrante lujuria, mi viciosa debilidad por las criaturas de mi propio sexo… Dios Mío, ayudadme a salir de éste infierno… Señor, me acuso de tener deseos contra natura… (Montero, 2005: 212)

En conclusión, los siervos progresan poco a poco, pero el mayor de sus obstáculos es la nobleza, ya que, mayormente, éstos los dejan al final de la pirámide social, no dándoles la importancia que realmente tienen, aunque no todos los reinos sean así, la mayoría de los nobles son egoístas y quieren el poder sólo para ellos, no lo quieren compartir, porque aunque sea mínimo, éste los deja poco a poco en un rango más bajo, mientras que otros, quieren compartir un poco de éste poderío, para que su gente esté más feliz y satisfecha, que puedan dar lo mejor de sí, que provechen lo que Dios les otorgó a todos los hombres por igual: la capacidad de razonar. Nunca nada es perfecto, siempre existirá el bien y el mal, no importa a qué rango pertenezcas.




[1] Nombre que se le daba a la justicia y venganza en la Edad Media.
[2] De fructífera: fruto.
[3] Autoritario.
[4] De hereje: que tiene opinión diferente a una determinada religión
[5] Es una religión monoteísta, que creía en el bien y en el mal, el primero correspondía a la parte espiritual de la persona, y el segundo era la parte física que el diablo intentaba dominar.
[6] Concepto que da Rosa Montero en el libro Historia del rey transparente (2005) que consiste en cambiar el anhelo de Dios por la emoción espiritual de la pasión entre una mujer y un hombre.
[7] Es la expresión del amor, de una forma noble y sincera, el trovador era el que elaboraba un discurso poético para la dama y composición musical. Sólo se daba entre nobles. Hay cuatro pasos en el amor cortés: Fenhedor (tímido), Pregador (suplicante), Entendedor (enamorado), Drutz (amante).
[8] Definición ya antes mencionada: nombre que se le daba a la justicia y venganza en la Edad Media.
[9] Nombre que se le da al Diablo.


Autor: Lucero Barea

Aquí les traigo más que un ensayo, un análisis de algunos aspectos de la novela Historia del rey transparente de Rosa Montero. Este trabajo fue hecho para la escuela, pero lo comparto para que ustedes puedan expresar si están de acuerdo conmigo o no, o simplemente para su disfrute. Espero que les sirva.


No hay comentarios:

Publicar un comentario